Yo estoy bien pero mi mascota tiene frío

Los perros y gatos mayores prefieren un sitio cálido para dormir y vuelven a él por su cuenta. La cama calefactable Glovii mantiene una temperatura constante de unos 38 °C, cercana a la corporal, y dos sensores independientes se encargan de que sea segura en todo momento. La enchufas a una toma de 230 V y funciona al instante, regulando la temperatura por sí sola, y antes de lavar la funda solo tienes que sacar la almohadilla térmica.

Puedes elegir entre dos tamaños: la cama pequeña de 60x50 cm para un gato o un perro mediano, y la grande de 84x64 cm en la que un perro grande puede estirarse. El elemento calefactor de fibra de carbono calienta por infrarrojos de forma uniforme en toda la superficie, el cable lleva una funda trenzada resistente que aguanta los dientes de tu mascota y la base antideslizante mantiene la cama en su sitio incluso en suelos lisos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo funciona la cama calefactable Glovii?
Enchufas la cama a una toma de 230 V y empieza a calentar al momento. Regula la temperatura por sí sola, así que sobran mandos y botones, y dos sensores independientes mantienen un calor constante y seguro incluso en uso continuo.
¿Se puede lavar la cama calefactable?
Sí. Antes de lavarla sacas la almohadilla térmica y luego lavas la funda y el resto de la cama con normalidad.
¿Para qué animales es adecuada la cama calefactable?
La eligen sobre todo perros y gatos mayores, que buscan un sitio cálido para descansar y vuelven por su cuenta al punto más cálido de la casa. El modelo pequeño de 60x50 cm va bien para un gato o un perro mediano, el grande de 84x64 cm para un perro grande. Un calor constante y controlado ayuda al animal a relajarse, sobre todo en los días fríos.
¿Aguantará el cable si a mi mascota le gusta morder?
El cable lleva una funda trenzada resistente a los mordiscos. Como con cualquier aparato eléctrico, conviene de todos modos vigilar a tu mascota cuando tiene acceso libre al cable durante mucho tiempo.